Incubadoras

Desde los inicios de la reproducción asistida se ha buscado imitar de la forma más fisiológica posible las condiciones que se dan en la reproducción in vivo.

El cultivo embrionario dentro del laboratorio de fecundación in vitro (FIV) es sin duda alguna una de las condiciones más importantes a tener en cuenta para alcanzar las máximas tasas de éxito y así poder transferir el mejor embrión que dé lugar a un embarazo evolutivo y un recién nacido sano en casa.

A lo largo de los últimos años se han ido perfeccionando las incubadoras en las que se depositan los embriones durante su desarrollo in vitro, llegando incluso a no precisar de intervención alguna por parte del embriólogo, como ocurre con las incubadoras con sistema time-lapse. De este modo, hoy día no es preciso extraer los embriones de las incubadoras para observar su evolución hasta que alcanzan el estadio de blastocisto, cuando se opta por su transferencia o vitrificación.

Históricamente, el cultivo embrionario en el laboratorio de FIV se ha llevado a cabo en incubadoras de gran tamaño donde se podían almacenar embriones de varias pacientes a la vez. Estas incubadoras convencionales poseen una atmósfera gaseosa al 5% de CO2 y 21% de O2 (altas presiones de oxígeno) y se mantienen a una temperatura constante de 37 ºC. El problema fundamental de estas incubadoras es la recuperación lenta de los parámetros gaseosos y de la temperatura cada vez que se abren para introducir o extraer embriones de las mismas.

A partir de la publicación de estudios realizados en especies animales, sabemos que estas condiciones ambientales no son exactamente las mismas que se dan en el desarrollo embrionario in vivo en la trompa de Falopio y posteriormente en el útero materno, donde las presiones de oxígeno oscilan entre el 2 y el 8%. Además, se ha visto que una elevada presión de oxígeno produce radicales libres o especies reactivas de oxígeno (ROS), interfiriendo en la expresión de genes involucrados en el correcto desarrollo del embrión. En la actualidad, este tipo de incubadoras convencionales se emplean exclusivamente para el almacenaje de medios de cultivo que necesitan ser gaseados antes de su uso.

Por ello, en los últimos años se ha optado por incubar los embriones en incubadoras tipo “benchtop” o “sandwichera”, las cuales trabajan a bajas presiones de oxígeno (alrededor del 5%), lo idóneo para los embriones en estadios tempranos. Este tipo de incubadoras se han diseñado para un uso específico de cultivo de embriones en el laboratorio de FIV, por lo que su utilización en el día a día del laboratorio es más sencilla que con las convencionales.

Otra de las ventajas de estas incubadoras es que cuentan con dos compartimentos individualizados para cada paciente y por consiguiente la apertura de uno de estos compartimentos no afectará al otro y viceversa. Asimismo, cuentan con un sistema de recuperación de los niveles de temperatura, humedad y presiones de gases bastante rápida cuando se extraen embriones para volverlos a guardar a posteriori. Por último, su volumen es muy reducido lo que hace que su ubicación dentro del laboratorio sea muy sencilla.

En Instituto Bernabeu sabemos que cada paciente es diferente…

Por lo que individualizar cada caso a sus necesidades es esencial. El uso de incubadoras con compartimentos independientes para cada uno de los pacientes es la mejor estrategia para garantizar el éxito en un tratamiento de FIV.

Rafael Sellers, biólogo en Instituto Bernabeu.

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