Instituto BernabeuLas evidencias científicas de los últimos 15 años muestran, sin duda alguna, que agentes tóxicos presentes en el medio ambiente antes de la concepción y durante el embarazo provocan efectos nocivos duraderos en la salud reproductiva. Ejemplo de ello es que las exposiciones al mercurio producen deterioros del desarrollo cognitivo de los niños y la exposición a pesticidas utilizados en agricultura se asocia en el hombre con alteraciones del semen y con una mayor incidencia del cáncer testicular y prostático y en mujeres interfieren con el desarrollo de la pubertad, ovulación, fertilidad y menopausia.

Otros problemas de salud asociados a la exposición a tóxicos ambientales son los abortos, malformaciones fetales, parto prematuro, bajo peso al nacer, retraso del crecimiento intrauterino, cáncer en la infancia temprana, trastornos tiroideos y alteraciones del desarrollo intelectual y cognitivo.

Se estima que aproximadamente 700 nuevos productos químicos se lanzan al mercado en Norteamérica cada año y que estamos expuestos a 84.000 sustancias químicas utilizadas en la industria. Es inquietante que no tengamos suficientes datos para evaluar la seguridad de estos productos químicos a pesar de que se encuentran por doquier: aire, agua, suelo, alimentos y productos cotidianos.

Por ello, la American Society for Reproductive Medicine (ASRM) en su última Newsletter, publicada este mes de septiembre, insta a las autoridades a implantar una política que permita identificar y reducir la exposición a tantos productos químicos.

Es indudable que esta es una de las causas que justifican el incremento de los problemas de fertilidad al cual nos enfrentamos día a día.

Dr. Rafael Bernabeu, Director Médico del Instituto Bernabeu.

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Contaminación, tóxicos ambientales y Fertilidad
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