Conoce al doctor Francisco Sellers 0DOCTOR FRANCISCO SELLERS, UN AMANTE DE LA FAMILIA, DE SU PROFESIÓN, DEL ARTE Y LOS AMIGOS

El doctor Francisco Sellers es ginecólogo por vocación y siente la pasión del primer día por su profesión. Su interés por la medicina asistencial le ha quitado el tiempo que le habría gustado dedicar a la investigación, pero no se arrepiente porque hace lo que más le motiva. Le gusta conectar con la paciente, escucharla y, sobre todo, tener una relación de cercanía. El obstetra, experto en diagnóstico prenatal y en embarazo de alto riesgo en el Instituto Bernabeu ya ha atendido partos de mujeres que ayudó a traer al mundo hace décadas. Algo que le abruma porque significa el inexorable paso del tiempo.

A pesar de los años transcurridos, reconoce que su trabajo está lleno de emociones y que no hay rutina cuando le hace una ecografía a una madre y le muestra por primera vez a su bebé, le desvela si será niño o niña y tranquiliza si todo va bien. “Siempre he procurado tener una cercanía con la paciente. Y me sigo emocionando cuando se emociona la mujer. No estoy inmunizado con las emociones”, confiesa.

Se define como un amante de su familia, con el incondicional apoyo de su mujer, y de sus dos hijos de 26 y 24 años, que han tomado caminos diferentes a la medicina y a los que lamenta haber robado más tiempo del que debiera por las obligaciones, muchas veces a deshora, de su profesión. “He trabajado mucho y mi familia me ha ayudado mucho, han tenido que soportar muchas ausencias”, confiesa. Entre sus aficiones se encuentran viajar y recorrer los museos de pintura de la que es un enamorado y también aficionado. “A pocos parques he llevado a mis hijos cuando eran pequeños, los llevaba a museos”, desvela. La música y sobre todo la ópera es otra de sus motivaciones. Amante del deporte, le gusta el ciclismo, el senderismo y el mar. Y recalca que entre sus principales aficiones destaca cultivar la amistad.

Las suyas son varias décadas de trabajo que comenzaron en Elda donde nació y donde mantiene sus raíces. Recuerda que desde siempre quiso ser médico y también desde siempre, y sin una razón concreta, su especialidad fue la obstetricia. Estudió en Alicante los tres primeros años de carrera cuando la Universidad era el embrión de lo que es hoy, dependía de Valencia y se llamaba Centro de Estudios Universitarios (CEU), y los otros tres años de estudios los culminó en Valencia. Pasó cuatro años en la medicina pública en el Hospital de Denia y otros dos años en el Hospital de Elda. Cuando el doctor Rafael Bernabeu, director médico del Instituto Bernabeu y compañero de carrera, le invitó a formar parte de su equipo en 1989, fue su apuesta definitiva por la medicina privada. El doctor Bernabeu había iniciado un camino pionero en medicina reproductiva y fertilidad, un campo que el doctor Sellers explica que ha cambiado radicalmente tanto en la evolución científica y tecnológica como en el tipo de pareja a atender.

Uno de sus retos profesionales más importantes ha sido dirigir el Instituto Bernabeu de Elche, donde se ha convertido también en un experto en infertilidad, una especialidad que no era específicamente su campo de actuación en sus primeros años como ginecólogo. La palabra acomodarse no está en su diccionario. De hecho, la espinita de no haber dedicado más tiempo a la investigación logró quitársela cuando presentó su tesis doctoral en 2008.

El doctor Sellers es experto en ecografía y ha vivido el gran desarrollo del diagnóstico prenatal donde el Instituto Bernabeu ha estado siempre a la vanguardia en la provincia. “Hemos sido pioneros en las técnicas de diagnóstico prenatal y en todas las técnicas que han ido llegando después. Las primeras pruebas invasivas: la amniocentesis, después la biopsia de corion, las ecografías morfológicas, los diversos test de enfermedades cromosómicas. Ahora ya son de rutina en todos los centros”. En los últimos años esta tecnología resulta prioritaria para el especial seguimiento de los embarazos de alto riesgo.

¿Qué aspectos destaca de su ámbito de especialidad, la ecografía?

La ecografía es un instrumento básico, es totalmente imprescindible en los diversos ámbitos de la ginecología. Y especialmente en la asistencia a la embarazada y también lo es en la fertilidad. En el Instituto Bernabeu fuimos pioneros en la provincia en introducir la ecografía transvaginal, la de alta definición y la tridimensional.

¿Recuerda el primer embarazo que atendió?

Me acuerdo, lo he seguido y conozco al niño que hoy curiosamente es médico y ya especialista. Me gusta, pero me revela que soy mayor. Ya voy por la segunda generación porque he atendidoConoce al doctor Francisco Sellers 1 partos de niñas que ayudé a traer al mundo.

La medicina, especialmente la de fertilidad, ¿ha cambiado mucho?

La medicina reproductiva y la fertilidad no se parecen en nada hace tres décadas a lo que es hoy, ni los medios técnicos ni el tipo de paciente. Antes se atendía a mujeres por factor ovárico o por obstrucción ovárica. Ahora la mayoría de atenciones se derivan de la alta edad de la mujer, además es muy importante continuar actualizándose en los últimos avances para poder ofrecer a nuestros pacientes las últimas novedades terapéuticas.

¿Qué es lo que más valora de su trabajo?

Creo que la relación médico paciente. Antes era un tema prioritario, el respeto que había del paciente al médico. Soy ginecólogo desde 1986 y siempre he procurado tener una cercanía con la paciente, lo considero prioritario. Recojo sus sentimientos y me sigo emocionando cuando la mujer se emociona. No estoy inmunizado con las emociones. Es una consulta con muchas emociones y con respeto mutuo.

¿Si echa la vista atrás, se siente satisfecho de todo lo que ha hecho?

Sí, pero me habría gustado haber estado más horas dedicado a la investigación. Pero como me atrae tanto el tema asistencial es al que más tiempo he dedicado. La investigación es algo que respeto profundamente. Tuve una gran satisfacción personal al obtener el doctorado en 2008.

¿Cuál fue su ámbito de investigación?

La vascularización en las placentas de pacientes receptoras de óvulos, siendo comparadas con embarazos espontáneos.  Comprobé que era diferente. El trabajo se publicó en importantes revistas científicas y sus conclusiones se toman como referencia en otros trabajos.

Experto en obstetricia y diagnóstico prenatal, ¿qué supuso especializarse también en infertilidad?

Volver a la infertilidad fue un reto que acepté con la misma ilusión que si hubiera sido en mis primeros años. Dirigir el Instituto Bernabeu de Elche fue un importante reto que acepté gustosamente. Esto me hizo comprender que la ilusión por esta profesión no ha decaído.

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