Conoce a la bióloga molecular Belén Lledó 0La doctora Belén Lledó es una científica inquieta y apasionada por su trabajo que ha vivido el desarrollo de la ciencia y sobre todo de la genética, su especialidad, en apenas dos décadas. De naturaleza tímida, prefiere hablar de equipo más que de sí misma, porque entiende que su labor se desarrolla gracias al esfuerzo de muchos. Belén Lledó es la directora científica de Instituto Bernabeu Biotech, la compañía que surgió al comprobar cómo los avances genéticos ayudan a mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades hereditarias que permita el nacimiento de niños sanos. Ella es la cabeza visible de un equipo cohesionado cuyo esfuerzo diario logra los avances que se aplican en los pacientes que acuden a Instituto Bernabeu buscando una solución a sus problemas de infertilidad y en especial a aquellos problemas genéticos.

En el bachillerato tuvo una profesora de Biología que marcó su desarrollo futuro, la forma cómo enseñaba la materia, que le hizo ver que todo en el ser humano está interconectado y perfectamente coordinado y saber cómo se transmite de generación en generación, le resultó apasionante.  Así que dirigió sus pasos y su vida hacia la biología molecular y la genética.

Se licenció en Biología porque era la especialidad que más le atraía. Su expediente brillante le habría permitido alcanzar cualquier cosa que se hubiera propuesto y cuando inició su andadura y sus padres y sobre todo sus hermanos mayores comprobaron su entusiasmo y sus excelentes resultados reconocieron que Belén estaba hecha para la ciencia. Su objetivo era dedicarse a la investigación relacionada con la genética y al terminar la carrera inició su doctorado por ese camino.

Es doctora en biología molecular, especializada en el área de genética humana. Y acaba de terminar una especialización en bioinformática que le rondaba desde hace años. Unos estudios que ha compaginado con su trabajo y con el cuidado de tres niños que han heredado de ella su curiosidad por el mundo que les rodea.

Considera que todas las personas tienen algo que las apasiona y gracias a ello pueden brillar haciendo lo que les gusta. Y ella reconoce ser muy feliz investigando y aplacando su sed de conocimiento. Su trabajo le apasiona porque le permite hacer investigación y poder plantear constantemente nuevas preguntas, buscar soluciones y aplicar al día a día todos los avances. “Cuando haces algo que te apasiona no miras el reloj. Lo hacemos todos los que estamos aquí”, confiesa.

Entró en Instituto Bernabeu de la mano de su director médico, el doctor Rafael Bernabeu, que apostó firmemente por la genética y su implicación en la medicina reproductiva cuando ambas iban por separado. Al principio los estudios genéticos se reservaban a personas que llegaban con enfermedades que no querían que su descendencia las heredara. Gracias al trabajo de Instituto Bernabeu se dieron pasos de gigante para evitar el nacimiento de niños libres de enfermedades y así la clínica logró el primer nacimiento en el mundo en el verano de 2004 de una bebé libre de ceguera hereditaria (Retinosquisis); y dos años después consiguió el primer nacimiento en el mundo de un niño libre del Síndrome de Marfan. Hoy la genética ha dado un paso de gigante y además de atender a parejas que saben que tienen un problema genético, permite ayudar a aquellas que son infértiles, una infertilidad que muchas veces esconde problemas genéticos. Al principio había muy poco conocimiento de cómo la genética puede influir en la fertilidad y el gran hito ha sido el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) cuya revolución y desarrollo ha vivido desde el principio en Instituto Bernabeu.

La doctora Belén Lledó es feliz en el laboratorio. Además de la biología molecular, cuando no está trabajando y la crianza y cuidado de sus hijos se lo permiten le gusta nadar, le apasiona leer y escuchar música.

Lo que más aprecia de su trabajo en Instituto Bernabeu es “la oportunidad de poder investigar y poder plantear nuevas preguntas, buscar soluciones y aplicar al día a día todos los avances”.

Belén Lledó en licenciada en biología, doctora en biología molecular y especializada en el área de genética humana. Acaba de finalizar un master de Bioinformática cuyo objetivo es ofrecer herramientas informáticas para analizar los datos de secuenciación masiva. Es madre de tres hijos pequeños; aficionada a la lectura, la natación y el pop español. Es la directora científica de IB Biotech, que entre otras, posee una rama de estudios y aplicación de soluciones genéticas y de biología molecular de Instituto Bernabeu. Le apasiona lo que hace y sobre todo, la oportunidad de investigar y aplicar los avances.

¿Qué le hizo encaminarse a la biología molecular?

Siempre he querido ser profesora. Soy la pequeña de cuatro hermanos y eso me ha marcado. Han sido como cuatro padres. De pequeña jugaba a ser profesora. En bachiller tuve una profesora de biología que me marcó. Nos hizo ver que la biología humana todo está interconectado y además se hereda. Ahí me di cuenta de que lo que quería dedicarme a la biología molecular y genética.

¿Cómo fueron sus principios?

Soy muy inquieta. No paro. Por eso en un sistema burocratizado no me encuentro cómoda. Tras los tres años de tesis doctoral pensé que debía buscar otra actividad. A principios de los años 2000 comencé a trabajar en el Centro de Genética Humana y la empresa empezó a colaborar con Instituto Bernabeu. Cuando terminó la vinculación el doctor Rafael Bernabeu me hizo una oferta y empecé en 2004 a trabajar en el departamento de genética. Como eran los principios de la genética en medicina reproductiva teníamos mucho trabajo por hacer.

¿Cómo ha sido la evolución de la genética en medicina reproductiva?

Ha sido una revolución. Creo que la ciencia y la medicina son multidisciplinares y yo lo he vivido. La genética iba avanzando de forma aislada y la medicina reproductiva también, su asociación es lo que ha permitido grandes avances. Al principio las pruebas genéticas eran muy pocas. Había muy poco conocimiento de cómo la genética puede influir a la fertilidad. El gran hito ha sido el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) y en Instituto Bernabeu lo hemos vivido desde el principio. Al principio eran muy pocas las enfermedades que a nivel embrionario se podían diagnosticar. Y ahora con técnicas no muy complejas se pueden analizar cualquier enfermedad con base genética. A nivel de DGP enfermedades cromosómicas, las técnicas diagnósticas de array-CGH y la secuenciación masiva han sido una revolución. Y esto hace unos años era impensable.

¿De qué forma ayuda a las parejas la genética en medicina reproductiva?

La genética ayuda a personas con problemas de fertilidad o con problemas genéticos. El DGP nos servía al principio cuando las parejas venían con una enfermedad hereditaria; luego nos dimos cuenta de que podemos mejorar la selección de los embriones de parejas que llegaban con problemas de fertilidad ya que descubríamos que presentaban alteraciones genéticas. Si podemos seleccionar embriones sin esas alteraciones podemos mejorar las tasas de embarazo.

Se han dado grandes pasos en apenas unos años

Las primeras parejas no tenían problemas de fertilidad, buscaban una solución a enfermedades hereditarias que querían evitar; ahora la genética nos sirve para mejorar la fertilidad en parejas que vienen porque no pueden ser padres.

Instituto Bernabeu tiene una clara apuesta por la genética

Tanto que en 2009 se creó Instituto Bernabeu Biotech porque vimos que la genética era un valor añadido a la medicina reproductiva y quisimos ofrecer nuestros servicios con una compañía de genética propia y de esta forma hacer accesible y universalizar la genética a todos los pacientes y a otras especialidades.

¿Cómo es el día a día en Biotech?

Hay diferentes responsables de las áreas y personal que rota por las diferentes áreas. Yo soy responsable de Biotech que, junto con los supervisores de área, que lo hacen de forma impecable, nos aseguramos de ofrecer nuestros servicios de forma excelente a nuestros pacientes. Contamos con personal facultativo y técnico. Hay quienes se dedican más al trato con el paciente y la recogida de muestras. Y otros quienes las analizan e informan de los resultados. Contamos con mucha gente formada investigando nuevos protocolos y nuevos test. Yo organizo el trabajo del laboratorio y al personal, los controles de calidad y las auditorías, formación e investigación y en el día a día me dedico, principalmente, a las técnicas de secuenciación masiva interpretando resultados y elaborando informes. Lo que más me gusta es no perder el contacto con el día a día del laboratorio, como yo lo llamo “cacharrear”.

¿De qué se siente más orgullosa?

De lo que más orgullosa me siento es del equipo que forma Biotech y en extensión de todo el grupo IB. Es difícil tener un grupo de gente, cada uno con su personalidad, intereses, inquietudes y que todos piensen igual, ir en la misma dirección y mantener un nivel de convivencia. Pasamos muchas horas juntos y a pesar de ellos el equipo se mantiene unido y con motivación. En mi opinión, el sentimiento de pertenencia al grupo y el reconocimiento que lo que hace cada uno ayuda a que el proyecto salga adelante nos motiva a todos. Desde el primero al último son importantes. Desde el que tiene la idea, el que anima a hacerlo, el que la critica y hasta el que hace otro trabajo que te permite hacer una investigación.

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