Clásicamente, en una fecundación in vitro, la transferencia de los embriones se lleva a cabo en el mismo ciclo en el cual se estimulan los ovarios y se generan los embriones. Sin embargo, en muchas ocasiones, esto no es lo ideal. El desarrollo de varios folículos en los ovarios, al recibir diversos estímulos de distintos folículos, puede desestructurar el endometrio y perturbar su capacidad de implantación.

Una estrategia utilizada cada vez más, y no solo en pacientes con fallo implantatorio -que es una indicación primordial-, consiste en demorar la transferencia de los embriones y llevarla a cabo en un ciclo natural, siempre y cuando la mujer sea normoovuladora, es decir, que cuente con ciclos menstruales correctos, ya que su ovario va a ser capaz de preparar el endometrio de forma natural tal y como todos los meses se prepara su útero para una teórica implantación del embrión.

Ventajas del ciclo natural:

  1. No requiere medicación para la paciente (o es mínima). El control del tratamiento es muy sencillo, basta con hacer un seguimiento de su momento ovulatorio, lo cual lo logramos con 1 ó 2 ecografías o algún análisis de orina.
  2. Después de la transferencia tampoco será necesaria ninguna medicación, por tanto, durante todo el mes de tratamiento, la paciente requiere 1 ó 2 ecografías y acudir al centro el día de la transferencia embrionaria.

En Instituto Bernabeu nuestros resultados son óptimos y se equiparan a aquellos países como Japón que han sido líderes en este método de transferencia embrionaria.

Dr. Rafael Bernabeu, Director Médico del Instituto Bernabeu.

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