La monitorización fetal o Cardiotocografía es un método complementario de diagnóstico que ofrece información sobre el estado de bienestar fetal. Con la Monitorización se registran los latidos del corazón del bebé y la actividad uterina, es decir, la presencia o no de contracciones. El dispositivo utilizado se basa en los ultrasonidos, al igual que la Ecografía.

Existen dos métodos de monitorización:

  • Monitorización fetal externa: Se colocan dos dispositivos (transductores) sobre el abdomen de la madre, que son los que van a realizar los registros del latido cardíaco fetal y de las contracciones uterinas; éstos se reflejarán en una gráfica sobre un rollo de papel continuo o en una pantalla de ordenador.
  • Monitorización fetal interna: En este caso uno de los transductores se conecta en el cuero cabelludo del bebé. Se utiliza en el control del bienestar fetal intraparto, cuando la bolsa de las aguas ya está rota. Es muy útil cuando el bebé se mueve mucho y sus cambios de postura hacen que la señal tomada con el registro externo se pierda con frecuencia.

La interpretación de la gráfica debe llevarse a cabo por personal cualificado. El corazón del feto late a un promedio de 120-160 pulsaciones o latidos por minuto. En general, cuando el bebé se mueve la frecuencia cardíaca se incrementa en 15 latidos por minuto durante 15 segundos y esto se considera un signo de bienestar fetal.

Una alteración significativa del ritmo cardíaco se puede relacionar:

  • Reducción del flujo de sangre al feto (compresión del cordón umbilical).
  • Disminución del intercambio de oxígeno entre el útero y la placenta.
  • Infección fetal.
  • Problemas específicos del corazón del feto (bloqueos cardíacos, taquicardia…).

En el control rutinario de la gestación y siempre que ésta haya transcurrido con normalidad, la Monitorización se empieza a realizar en torno a la fecha probable del parto y suele tener una periodicidad semanal. En los “embarazo de alto riesgo” el ginecólogo establecerá cuándo hay que empezar a realizarla y su periodicidad. Durante el trabajo de parto la Monitorización permite determinar si el bebé está tolerando bien el proceso del trabajo de parto.

La duración de esta prueba es de 20-30’. En ocasiones puede que en el momento de hacer la prueba el feto está en periodo de descanso por lo que habrá que realizar una serie de intervenciones para activar su movimiento, como son: suministrar a la madre alguna bebida azucarada, mover el abdomen materno o realizar sonidos.

La Monitorización fetal no presenta ninguna contraindicación. Los estudios que se han hecho hasta la fecha no muestran ninguna evidencia de efectos dañinos para el feto o la madre.

Dra. Ana Palaciosginecóloga del Instituto Bernabeu.

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¿Qué es la monitorización fetal?
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