La vitamina D, clave en la fertilidad

  • 13-12-2018

Una buena regulación de la vitamina D puede ser la diferencia entre intentos fallidos y lograr el embarazo

Instituto Bernabeu afronta desde su unidad de endocrinología patologías que dificultan la gestación y destaca la implicación de esta sustancia orgánica en la mejora de los pronósticos

En un país donde el sol es una fuente inagotable, llama la atención que más de la mitad de la población padece un déficit de vitamina D. Y la carencia de esta sustancia orgánica tiene a su vez una implicación en distintos procesos físicos en los que también se incluye la fertilidad. El estudio de la Vitamina D y su implicación en la salud reproductiva está presente desde hace más de una década años en la unidad de Endocrinología, cuya directora, la doctora Pino Navarro, ha realizado numerosos estudios relacionados. La endocrinóloga destaca que “la vitamina D es un regulador metabólico global, permite la absorción del calcio, mantiene estable la tensión arterial y ayuda a la correcta absorción de la insulina de las células. Investigaciones recientes advierten de que tener unos niveles correctos de vitamina D ayuda a prevenir la osteoporosis, la obesidad y el cáncer”

La experta advierte de que su déficit afecta a la fertilidad por lo que es conveniente cuando se va a iniciar un tratamiento analizar sus niveles y tratar esa deficiencia. La doctora señala que con una mala regulación de la vitamina D no se absorbe el calcio y tiene efectos óseos que se agravan con la menopausia, y ello incluso aunque se tomen suplementos de vitamina C.

La falta de vitamina D tiene consecuencias en la reproducción. Durante el embarazo puede generar hipertensión con desórdenes que acaben en preeclampsia; es más frecuente la aparición de diabetes gestacional en mujeres con vitamina D baja; presenta más riesgo en la aparición de infecciones; puede generar un peso más bajo del recién nacido o el embarazo acabar en cesárea. Mientras que un buen nivel de vitamina D en la mujer condiciona una mayor tasa de implantación, mejora las tasas de embarazo clínico y reduce la el riesgo de aborto. En el embarazo “todo mejora cuando la vitamina D está en su sitio. En mujeres hipertensas con una regulación no hay preclampsia; mejora los pronósticos en casos de pacientes con ovario poliquístico; también en endometriosis mejora el pronóstico, y en la reserva ovárica”, enfatiza la doctora Navarro.

La carencia de vitamina D es, según la endocrinóloga de Instituto Bernabeu, consecuencia del estilo de vida actual en el que las personas se exponen al sol mucho menos que décadas atrás y también por los hábitos alimenticios. La vitamina D “se produce por la integración de los rayos solares y a partir del colesterol, pero con nuestra vida actual se come mucho menos grasas y al sol nos exponemos poco”, comenta. “Hace muchos años las mujeres hacían muchas de sus actividades en la calle, iban al mercado y no se ponían crema, les daba el sol; ahora tenemos que adaptarnos a nuestra vida, hoy nos exponemos poco y nos protegemos con cremas para evitar otros males y debemos suplir la carencia con suplementos de vitamina D”.

Obesidad, diabetes u ovario poliquístico

La endocrinóloga advierte de que la vitamina D no es la causa de todas las enfermedades pero “con niveles bajos cuando hay problemas van a peor y cuando se regula se mejoran”. En su experiencia clínica, la doctora Navarro ha atendido numerosos casos de mujeres que buscan el embarazo con problemas previos como diabetes, obesidad, ovario poliquístico o endometriosis y gracias a la regulación de la vitamina D el pronóstico de la paciente es más favorable. En casos como una  endometriosis la paciente la sigue teniendo, pero la tiene mejor, ocurre lo mismo con la diabetes y en casos de ovario poliquístico. También en mujeres con baja reserva ovárica se ha estudiado su efecto positivo. “La deficiencia no es una causa del problema, pero su regulación ayuda a llevarlo mejor”, recalca la doctora Navarro que califica de “epidemia” la falta de vitamina D.

También afecta al esperma

La carencia de vitamina D no sólo es un problema femenino. En el varón su regulación también es importante y en fertilidad, entre otras cosas se asocian los niveles de vitamina D a la calidad del semen en cuanto a motilidad y morfología; un tratamiento con vitamina D puede incrementar también los niveles de testosterona.

La experta de Instituto Bernabeu destaca que hay pocos alimentos que aporten grandes cantidades de vitamina D así que la principal fuente para obtenerla es la exposición al sol, con una regulación y control.

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