
La inseminación artificial, es una técnica sencilla que se realiza en parejas con problemas de fertilidad muy concretos.
Los requisitos ideales serían mujer joven, con trompas permeables, esterilidad de menos de 3 años y varón con semen normal. En estas parejas, la inseminación artificial tiene su utilidad. Se realizan no más de 4 intentos, con tasas de éxito acumuladas de 25% – 30 % de gestación.
La fecundación in vitro, es una técnica totalmente diferente: la fecundación de los gametos se realiza en el laboratorio de reproducción. Tiene mucha mayor tasa de éxito y da mucha más información al clínico y a la pareja, al poder observar durante varios días el comportamiento de estos embriones en el laboratorio.
Cada técnica tiene sus indicaciones. Es muy importante diagnosticar bien y aconsejar a cada pareja su mejor tratamiento.
A continuación les explicamos, de manera sencilla, las principales diferencias entre estos dos tratamientos:
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