En los últimos años, hay un interés científico creciente en conocer la relación que existe entre la exposición ambiental y ocupacional a tóxicos y contaminantes y la alteración de la calidad del esperma, así como la implicación de éstos productos en la esterilidad-infertilidad masculina.

Parece que al menos la mitad de los casos de la esterilidad de causa desconocida del varón, podrían atribuirse o relacionarse con distintas exposiciones ambientales o profesionales.

Además, en el caso de algunas exposiciones ocupacionales, los trabajadores pueden estar expuestos simultáneamente a diferentes compuestos a la vez.

La gravedad o el impacto adverso de estas sustancias químicas sobre la fertilidad masculina, depende de varios factores como tipo de producto, duración de la exposición, etc.

Los agentes tóxicos más conocidos que podrían tener efecto sobre la fertilidad masculina serían los hidrocarburos aromáticos, (bencenos, toluenos) hidrocarburos halogenados, (pfalatos, propanos, fenilos), compuestos organoclorados (pesticidas) y algunos metales pesados como el plomo y el cadmio.

Hay publicado un trabajo muy interesante por De Rosa y colaboradores (Human Reprod 2003) en el que el autor comprueba las alteraciones en algunos parámetros seminales en trabajadores de los peajes de las autopistas expuestos a determinadas sustancias, en comparación con un grupo control no expuesto.

Por otro lado, los disruptores endocrinos, son sustancias químicas exógenas al organismo, naturales o sintéticas, que interfieren con la producción, transporte, acción de las hormonas naturales de nuestro organismo como son los estrógenos y los andrógenos. Podría decirse que se comportan como “falsos estrógenos o imitadores”. Destacan algunos pesticidas organoclorados, los pfalatos, etc

Estos disruptores, se diferencian de otros tóxicos ambientales en que el daño lo pueden producir en función de la etapa en la que actúan, (es diferente la exposición en la etapa fetal, en el niño o en el adulto), en función de la dosis, (aunque el efecto no suele tener un umbral mínimo de exposición ni una relación dosis efecto, si no en “U” invertida), etc.

El daño incluso puede ser transgeneracional, es decir, que se diagnostica a recién nacidos o adultos que fueron expuestos cuando su madre los estaba gestando.

Así, según la etapa del contacto, se relacionan con alteraciones en la formación y cierre de la uretra (hipospadia), la alteración en la localización del testículo (criptorquidia), las alteraciones en la espermatogénesis, incluso se pueden relacionar con el cáncer testicular en la edad adulta.

Hay muchos estudios donde se comprueba que todos somos portadores en mayor o menor grado de estos disruptores, al almacenarse muchos de ellos en la grasa corporal, (Gaspari y cols, Vestergaard y cols, Snijder y cols)

Es fundamental la realización de una minuciosa historia clínica medioambiental a estas parejas, para realizar prevención, diagnóstico y tratamiento de su problema de fertilidad en relación con estas sustancias.

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