La consulta por molestias vulvovaginales (prurito, leucorrea, escozor y dolor) representa el 15-20% de las consultas ginecológicas. Las vaginitis son la causa principal de estas molestias, que con frecuencia afectan también a la vulva y al periné, por lo que en general se habla de vulvo-vaginitis.

Las tres causas más frecuentes de vaginitis son: Vaginosis bacteriana, vaginitis por Trichomoma y la vaginitis candidiásica.

En la vagina existe un microambiente húmedo y protector en el que participan las secreciones del epitelio y de las glándulas del cuello del útero, además de la microflora bacteriana formada por los bacilos de Dodërlein. La alteración de este ecosistema puede ser el  primer paso que favorezca la colonización de gérmenes patógenos y la consiguiente vaginitis o incluso cervicitis.

VULVOVAGINITIS CANDIDIÁSICA.

Candida Albicans es un patógeno que puede actuar como comensal en la vagina. Su reservorio principal es el tracto gastrointestinal y el colon. En los casos de paciente portadora vaginal asintomática, este hongo existe en forma no filamentosa y en un número reducido, estando en equilibrio con los mecanismos de defensa vaginales.

La vulvovaginitis candidiásica se produce en presencia de factores que favorecen la virulencia del hongo o que disminuyen las defensas locales.

Los principales factores predisponentes son:

  • Embarazo.
  • Toma de anticonceptivos hormonales o terapia estrogénica.
  • Diabetes.
  • Antibioterapia de amplio espectro: penicilinas, cefalosporinas, etc
  • Factores locales que incrementan la humedad o dificultan la transpiración de la vulva.

 

Las pacientes con vulvovaginitis candidiásica presentan prurito, quemazón, dispareunia (dolor con las relaciones sexuales) y leucorrea blanco grumosa y adherente (como cuajada). La vulva suele presentar enrojecimiento (eritema) e hinchazón (edema) que se puede extender al periné.

Un 5% de las pacientes presentan más de 4 episodios en 1 año, lo que se denomina vulvovaginitis candidiásica recurrente o crónica.

El tratamiento se basa en 3 pilares:

            1.- Evitar y tratar las causas desencadenantes siempre que sea posible.

            2.- Tratamiento médico con azoles tópicos (cremas y óvulos vaginales) y orales (clotrimazol, miconazol, fenticonazol, fluconazol, itraconazol, etc).

            3.-  Mantenimiento de una microflora vaginal de lactobacilos, que puede verse afectada por el uso de antibióticos, antifúngicos, jabones y duchas vaginales, para un control fisiológico de las infecciones y una profilaxis de las recidivas. Actualmente se utilizan unas cápsulas vaginales de lactobacillus plantarum P 17630 (Isadin α barcilus®) durante los 3 meses siguientes a la candidiasis vaginal. 

VULVOVAGINITIS POR TRICHOMONAS.

La trichomona vaginalis es un parásito intracelular que se transmite casi exclusivamente con las relaciones sexuales (es por tanto una enfermedad de transmisión sexual o ETS).

Se caracteriza por un flujo amarillento – verdoso, espumoso y maloliente, además de prurito, disuria y dispareunia.

El tratamiento ha de realizarse a ambos miembros de la pareja, con Tinidazol oral y además con un anaerobicida vaginal a la mujer (metronidazol, clindamicina).

VAGINOSIS BACTERIANA.

Se asocia a una disminución importante del número de lactobacillus y un aumento de bacterias  anaerobias (gadnerella vaginalis, ureaplasma, mycoplasma), productoras de aminas y responsables de la típica leucorrea con olor a pescado.

El tratamiento consiste en el uso de Metronidazol o Clindamicina vaginales (anaerobicidas).

La tasa de recurrencias es alta, llegando al  15 – 30%.

Para conocer los próximos temas de nuestro foro, síganos en facebook o twitter

Si lo desea concierte una consulta médico on-line o pida su cita.

Más información consulte nuestra web: www.institutobernabeu.com o www.ibbiotech.com