En ocasiones, cuando damos a los pacientes el resultado de un tratamiento de fertilización in vitro, les informamos que el análisis es positivo pero sin embargo las noticias no son buenas y las posibilidades de que se desarrolle un embarazo normal son remotas. Es una situación muy complicada desde el punto de vista emocional ya que a las parejas le resulta extremadamente difícil entender lo que está sucediendo. Si realmente me ha dado positivo ¿por qué las noticias no son buenas? Si las noticias no son buenas, ¿por qué debo seguir con la medicación?

En la mayoría de estos casos el resultado es negativo unos días después y lo catalogamos como un embarazo bioquímico. Lo que realmente ha sucedido, es que se ha producido implantación embrionaria (de no ser así la beta no podría dar positiva) y el embrión implantado ha dejado de evolucionar unos días después. A veces se le denomina “aborto bioquímico” o “microaborto” y no es mas que una pérdida embrionaria precoz, tan precoz que no llega a verse en la ecografía resolviéndose sin la necesidad de administrar ninguna medicación ni de realizar un legrado.

Este problema sucede en un 10% de los tratamientos FIV, es decir, en una de cada 10 transferencias embrionarias, el resultado de la beta es positivo pero nunca llega a verse el embarazo en la ecografía. Esta situación esta claramente relacionada con los valores de beta obtenidos en el análisis realizado entre 8 y 10 días después de la transferencia embrionaria pero necesita de ser confirmado con la realización de una nueva determinación unos días después como explicamos en un tema anterior de este foro.

Estos “embarazos bioquímicos” no so exclusivos de los tratamientos de reproducción sino que suceden también en gestaciones conseguidas de forma natural. La mayoría de ellos no se diagnostican ya que se confunden con un retraso de regla, pero con los nuevos test de embarazo cada vez mas sensibles y accesibles es una situación frecuente que la mujer nos refiera un test de embarazo positivo o dudoso que al repetirse unos días después resulte negativo. Hay que tomarlo como una parte más de la evolución natural de la reproducción en la especie humana, al igual que hay embriones que son incapaces de implantar, otros lo consiguen pero no son aptos para seguir su desarrollo y llegar a apreciarse en la ecografía.

La duda que asalta a los pacientes ante esta situación es clara, ¿qué consecuencias tiene ese diagnóstico para el futuro? ¿Supone esto un obstáculo insalvable en la lucha por conseguir tener un hijo? ¿Oscurece el pronóstico para intentar un nuevo tratamiento?

Las respuestas que podemos darles desde la evidencia científica son claramente positivas. Aquellas parejas en las que llegamos a tener un resultado positivo tienen un mejor pronóstico de cara a un nuevo intento, esto ha sido demostrado en diversos estudios publicados y debe ser explicado a los pacientes para que pueda ser tenida en cuenta en la toma de decisiones. 

A pesar de la ausencia de un significado negativo para el futuro reproductivo de la pareja, en muchos casos el embarazo bioquímico es vivido como una sensación de “perdida” que se suma a la carga emocional inherente a todas las parejas con problemas de fertilidad. Por esto,  debemos permanecer accesibles a cualquier inquietud de los pacientes y aportarle toda la información requerida lo cual será vital para sobrellevar esta situación y continuar en la lucha por conseguir el objetivo.

Dr. Joaquín Llácer, director médico del Instituto Bernabeu de Elche.

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