Cada vez se espera más tiempo para tener el primer hijo. A día de hoy, la edad de la mujer española en el primer embarazo, supera los 31 años. Estamos expuestos a enfermedades de todo tipo según avanza nuestra edad, antes de concebir.

Los tumores o cánceres en personas jóvenes, tanto hombres como mujeres, pueden afectar de forma importante y a veces irreversible a la fertilidad.

Estos cánceres pueden ser los responsables directos  de los problemas de fertilidad como en el caso del seminoma, que es el tumor testicular más frecuente en varones y afecta sobre todo entre 20 y 40 años. En otras ocasiones es el tratamiento  de radioterapia o quimioterapia que aplicamos los médicos el que altera la fertilidad futura, como en el caso del cáncer de mama en mujeres jóvenes, los linfomas, etc.: se consigue curar el cáncer pero se afecta la fertilidad, en algunos casos de forma irreversible. Lo mismo ocurre con la cirugía oncológica: a veces no queda otra alternativa que extirpar el ovario o el testículo afectado, perdiendo la posibilidad de producir gametos y tener descendencia.

Aproximadamente una de cada 50 mujeres de menos de 39 años tendrá un cáncer.

Sabemos que más o menos un 45% de mujeres que reciben quimioterapia y un 85% de los varones, van a sufrir un fallo en ovario y testículo quedando estériles. Es decir, van a sufrir una “gónadotoxicidad”.

Nuestro objetivo en estos casos, es primero, curar la enfermedad y mejorar la calidad de vida y segundo, intentar preservar la fertilidad futura para que puedan tener hijos más adelante. Esto último, se puede hacer de distintas formas.

En el caso del varón, es más sencillo, ya que desde que se detecta la enfermedad, podemos congelar muestras seminales, cuantas más mejor, antes de que el hombre reciba la quimio – radioterapia o la cirugía. Estas muestras congeladas, pueden quedar almacenadas durante muchos años.

En la mujer, tenemos varias opciones. Se han mejorado muchísimo los resultados en los últimos tiempos: Podemos:

  • Operar el ovario y “cambiarlo” de sitio para que no reciba la radioterapia
  • Tratamiento médico hormonal para dejar el ovario “dormido”
  • Congelar ovocitos, vitrificarlos y reservarlos para fecundarlos más adelante
  • Vitrificar embriones de la pareja y transferirlos una vez curada la enfermedad
  • Operar y congelar tejido ovárico para reimplantárselo a la mujer tras superar el tratamiento del cáncer

Todos estos procesos, tienen el objetivo de preservar la fertilidad.

El especialista en Medicina Reproductiva junto con el equipo de oncología, son los responsables de coordinar y valorar qué técnica utilizar en cada pareja, qué tiempos hay que tener en cuenta, con qué mayor o menor velocidad se debe de actuar, etc. Cada técnica tiene una indicación, según la edad, etc.

Debemos tener en cuenta sobre todo, la edad de la paciente, tipo de tumor y localización y tipo de quimioterapia que va a recibir.

Podemos afirmar que tanto un hombre como una mujer con un cáncer genital o que va a recibir quimio-radioterapia por un tumor en cualquier localización, ya no debe de quedar estéril si no que tiene grandes posibilidades de curarse y de tener descendencia sana.

En el Instituto Bernabeu, conscientes del aumento y la importancia de estos casos, hemos ya impulsado la creación del programa específico de preservación de la fertilidad, costeado por la Fundación Rafael Bernabeu Obra Social.

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