Hoy en día todos sabemos que la maternidad de la mujer se está posponiendo, situándose actualmente a los 31 años, según el Instituto Nacional de Estadística.

Esto quiere decir que la media de las mujeres tienen su primer hijo a los 31 años.

Cuando alcanzamos la edad de los 40 años, todavía queda cerca de un 3% de las madres que van a quedarse embarazadas y todavía no lo han hecho. Aunque un 3 % pueda parecer poco, supone un número importante de parejas que van a requerir de un apoyo multidisciplinar desde para conseguir el embarazo, hasta para llevarlo a término con salud de la madre y del hijo.

Como centro de Reproducción Asistida que somos, sabemos el estrés que conlleva la búsqueda de embarazo a partir de esta edad, cuando en muchos casos incluso hay que recurrir a un tratamiento de FIV o de Ovodonación. Además del factor emocional, hay que tener muy en cuenta que en muchos casos, sobre todo hoy en día, la salud general de la mujer en la década de sus 40 años es muy buena, gracias a los programas de prevención, hábitos saludables y estilo de vida que se lleva, así como el diagnóstico precoz y tratamiento de muchas enfermedades que antiguamente devenían en un deterioro temprano de la salud de la mujer que incluso hacía que no se planteara la maternidad.

Es por ello que en ocasiones prestemos menos atención a aspectos puramente biológicos asociados a la edad materna y embarazo y que hacen que gestar a estas edades tenga unas consideraciones dignas de tener en cuenta.

Así, es recomendable realizar una consulta preconcepcional temprana para detectar patologías ocultas, recomendar hábitos saludables, un tratamiento previo con ácido fólico, etc. Una analítica general, una mamografía, control de presión arterial y una revisión ginecológica reciente serían básicos en ese momento.

Si en algún momento se detecta alguna enfermedad o problema que desaconseje la gestación, deberemos tenerlo muy en cuenta y valorar riesgos y beneficios.

El control en sí del embarazo también es recomendable hacerlo de una manera más atenta, pues los Estados Hipertensivos del Embarazo, la Diabetes Gestacional, problemas tiroideos, inserciones anómalas placentarias, etc. es más frecuente también en este rango de edad.

Con respecto a la salud del futuro recién nacido, merece la pena ser precavidos ante la amenaza de aborto, parto pretérmino y Diagnóstico Prenatal. En los embarazos espontáneos, la tasa de aborto es mayor y la posibilidad de una anomalía cromosómica (Sdme. De Down) es más alta. Altamente recomendable por ello es realizar un seguimiento obstétrico por una unidad de alto riesgo y prestar atención tanto en el Cribado Combinado de primer trimestre como en la Ecografía Morfológica.

Tras el nacimiento, debemos realizar un seguimiento adecuado de la madre y si ha habido alguna patología en el embarazo, por ejemplo, Diabetes Gestacional, recomendar los controles pertinentes que le protejan de sufrir una futura Diabetes Tipo II.

No olvidemos tampoco que la fertilidad a partir de los 40 años es más baja, por lo que si estamos buscando un embarazo y no llega en un tiempo prudencial, no debemos demorar la consulta al especialista.

Dr. José Manuel Gómez, ginecólogo del Instituto Bernabeu

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