La espera durante el tratamiento de fertilidad y hasta el día del test se hace interminable.

El momento de la transferencia embrionaria es uno de los momentos más importantes de todas las técnicas de reproducción asistida sin embargo una vez la paciente abandona la sala de transferencia, para ella empieza un mundo totalmente distinto al que ha llevado durante el tratamiento, puesto que los embriones ya han sido transferidos y comenzamos la cuenta atrás hasta la prueba del embarazo (“la beta”), que habitualmente suele ser 15 días más tarde, período al que se le conoce como “betaespera”.

Durante estos interminables días van surgiendo las típicas manías cada vez más intensas que no desaparecerán hasta pasar el día de la beta.

Los primeros días son los mejores, pues tienes renovada toda la información de los embriones y de la transferencia, aunque se apodera de ti el pensamiento de “no me pondré nerviosa como en anteriores ocasiones”. Sin embargo tras el quinto día, empiezan a surgir una serie de manías que parecen inevitables y que se multiplicarán a medida que pasan los días, como:

– Frecuentes visitas al baño, para comprobar la ausencia de manchado, importante que aparezca impoluto e incoloro, ya que la más mínima mancha despierta una serie de dudas que lleva a repetir la operación para comprobarlo.

– Análisis exhaustivo de los síntomas de embarazo: escuchar cualquier síntoma del cuerpo e intentar adivinar si tiene relación con el embarazo: dolor menstrual, sed, hinchazón de los pechos, más somnolencia durante el día, náuseas, diarrea, estreñimiento, flujo vaginal… (Se debe recordar que muchos de estos síntomas son debidos a la medicación que se está tomando.)

– Comprobar que toda la medicación que ha de tomarse se hace correctamente (estrógenos, ácido fólico, óvulos vaginales, qué medicamentos no puede tomar)

– Realizar comidas más saludables.

– Dejar de hacer cosas cotidianas como ejercicio, algún esfuerzo…

Normalmente, el estado de espera genera ansiedad y estrés que no beneficiará en absoluto al resultado positivo del tratamiento, por lo que debe neutralizar los pensamientos negativos como “nunca lo conseguiremos, seguro que el tratamiento ha fracasado…” por pensamientos positivos como “estamos más cerca de nuestro objetivo, es un camino largo que al final obtendremos su recompensa, hay que ser pacientes…”

No siempre se cumplen nuestras expectativas iniciales, alcanzar el objetivo puede que sea más largo de lo que pensamos ya que en ocasiones es necesario más de un tratamiento para conseguir el embarazo; no importa lo largo que sea la espera, todo llega para el que sabe esperar.

Con paciencia, actitud positiva y el tratamiento apropiado, la mayoría de las parejas con problemas de fertilidad cumplen su sueño de ser padres.

Natalia Romera, Psicóloga en el Instituto Bernabeu y especialista en problemas reproductivos.

Mas información en el apartado: “cuidado emocional

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