El puerperio (“también llamado cuarentena”), es el período comprendido en las seis semanas siguientes al parto. En él se producen las secreciones uterinas o “loquios”, totalmente fisiológicas. La paciente debe seguir manteniendo una dieta equilibrada similar a la del embarazo junto a los aportes vitamínicos y el hierro, y especialmente una completa higiene junto al cuidado de la episiotomía o de la herida quirúrgica en caso de cesárea.
La primera regla suele demorarse hasta la finalización de la lactancia materna. En caso de lactancia artificial, suele presentarse al finalizar la cuarentena.
En este período, suelen ser frecuentes algunos síntomas desagradables, aunque pasajeros: dificultad a la micción, incontinencia de orina, estreñimiento y empeoramiento de las hemorroides.
Queda ya fuera de toda duda que la leche materna es la mejor alimentación para el recién nacido, puesto que está preparada para cubrir todas las necesidades del mismo y fomentará la relación madre-hijo de vital importancia en los primeros meses de vida. Para iniciarla, es recomendable ponerse al recién nacido al pecho lo antes posible tras el nacimiento, puesto que el reflejo de succión es el mejor estímulo para la llamada “subida de la leche”, que suele suceder entre el tercer y cuarto día del puerperio.
En el caso de madre con Rh negativo y recién nacido con Rh positivo, se procederá a la vacunación con la vacuna Anti-D al día siguiente del parto.
En los primeros días del puerperio, suele darse con cierta frecuencia la llamada “depresión postparto”, que es una respuesta al parto vivida de muy diferente manera por cada mujer. Suele durar pocos días, habitualmente una semana, y en ella se dan diferentes síntomas: tristeza, apatía respecto al niño, irritabilidad, cefaleas, insomnio, fatiga, ansiedad, etc. Se necesita apoyo y comprensión por parte de la familia y suele ceder en la mayoría de casos; si se alargara en el tiempo, debe consultarse.
La puérpera debe estar familiarizada con una serie de signos y síntomas ante los que debe consultar inmediatamente:
Después del parto, pueden reiniciarse las relaciones sexuales cuando desaparecen las molestias habituales. Aunque se siga con lactancia materna, puede ocurrir embarazo y debe informarse de que las gestaciones muy seguidas no son recomendables. El puerperio es un buen momento para repasar los métodos anticonceptivos que se seguirán posteriormente. En la revisión postparto se comentarán y se decidirá el más idóneo al caso.
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