Cirugía endoscópica

La endoscopia se define como la observación directa del interior de un órgano o cavidad mediante un sistema óptico o endoscopio (tubo con iluminación conectado a una cámara de vídeo y monitor de televisión), que se introduce a través de orificios naturales o a través de la pared abdominal. Así se obtiene una información más fiable que las aportadas por otras exploraciones externas, como el examen físico, la ecografía o las técnicas radiológicas.

Gomez y Lozano - Histeroscopia

Su utilización asegura el máximo rendimiento y fiabilidad en la interpretación de las imágenes, minimizando, a su vez, el riesgo de complicaciones. Las técnicas endoscópicas permiten un correcto diagnóstico y tratamiento de las patologías ginecológicas, de una forma menos agresiva, aspecto de fundamental importancia en el tratamiento quirúrgico de los problemas reproductivos.

Sólo se requiere hospitalización durante unas horas, permitiendo la vuelta al domicilio el mismo día de la intervención. Las molestias postoperatorias son menores que en la cirugía convencional, lo que permite no modificar sustancialmente la actividad laboral, social y habitual de la paciente, manteniendo la eficacia de la intervención.

La cirugía endoscópica ocasiona una menor hemorragia y pérdida sanguínea, al mismo tiempo que se reduce la formación de adherencias. Además, los resultados estéticos son mucho mejores con las técnicas endoscópicas que con la cirugía abierta convencional.

Por todas estas razones, la cirugía endoscópica, si está indicada y es factible, es la técnica quirúrgica de elección.

Histeroscopia diagnóstica

Consiste en la introducción de una óptica de muy pequeño calibre a través de la vagina y cuello del útero, facilitada por la infusión de suero fisiológico para expandir la cavidad endometrial, consiguiendo una buena visualización de la misma.

Al mismo tiempo permite la toma de biopsias selectivas bajo control visual directo si se considera oportuno. Se realiza de forma ambulatoria, sin precisar anestesia ni sedación. La duración de la misma no supera los 5 – 10 minutos y tras la misma la paciente puede volver a su actividad cotidiana habitual.

Como la prueba puede ocasionar ciertas molestias, parecidas al dolor menstrual, se realiza una preparación previa con un relajante muscular y un analgésico.

Las principales indicaciones de la histeroscopia diagnóstica ambulatoria son:

  • Sospecha de adherencias uterinas.
  • Sospecha de pólipos endometriales.
  • Sospecha de miomas submucosos.
  • Sospecha de tabiques o septos uterinos.
  • Extracción de cuerpos extraños y DIU.
  • Estudio de infertilidad y fallos de implantación.
  • Estudio de alteraciones menstruales.
  • Estudio de la cavidad endometrial previa a tratamientos de reproducción asistida.

Histeroscopia quirúrgica

Precisa de anestesia general (sedación) o regional puesto que es necesario dilatar el cuello del útero, por lo que se realiza un estudio preoperatorio y valoración por el Anestesiólogo.

Resuelve la mayoría de las anomalías diagnosticadas por la histeroscopia ambulatoria y a su vez sospechadas por otras técnicas de imagen (ecografía, histerosalpingografía, histerosonografía, RNM, etc.).

Técnicamente consiste en la introducción vía transcervical de una óptica y de un elemento de trabajo a su vez, que permite la utilización de pequeños bisturís, asas de resección, sistemas de coagulación ( roller ), etc, conectados a un generador eléctrico.

Las complicaciones son infrecuentes y, en general, poco importantes, por lo que la convierten en una técnica muy segura y resolutiva con los problemas intrauterinos: volviendo la paciente a su domicilio el mismo día de la intervención. Se restringe la actividad física, los baños de inmersión y las relaciones sexuales durante 5 – 7 días.

Las principales indicaciones de la histeroscopia quirúrgica son:

  • Septoplastias.
  • Miomectomías.
  • Polipectomías.
  • Ablación-reducción endometrial.
  • Liberación de adherencias.

 

Laparoscopia

Se realiza bajo anestesia general, por lo que precisa de un estudio preoperatorio y valoración por el anestesiólogo previos a la intervención. Consiste en la introducción de CO2 en la cavidad abdominal mediante una aguja insertada a través del abdomen a nivel del ombligo. Una vez conseguida la distensión de la cavidad abdominal, se introducen unos trócares ó guías de 5 y 10 mm, a través de los cuales se colocan los elementos de trabajo (óptica, tijeras, pinzas de prensión, coaguladores, etc.). Generalmente el trócar umbilical de 10 mm se utiliza para introducir la óptica y se acompaña de uno ó dos trócares accesorios, normalmente de 5 mm, colocados en la parte baja y externa del abdomen para los instrumentos de trabajo.

En los casos de estudio por esterilidad se coloca en el interior del útero, por vía vaginal, un movilizador por el que se introduce un contraste, azul de metileno, para confirmar la permeabilidad de las trompas de Fallopio.

El objetivo de la laparoscopia es doble: por una parte diagnosticar y por otra resolver todos aquellos problemas que se detecten en el curso de la intervención.

Entre las indicaciones de la laparoscopia tenemos:

  • Estudio de esterilidad.
  • Diagnóstico de malformaciones uterinas.
  • Dolor ó algia pélvica no explicado.
  • Esterilización tubárica bilateral (ligadura de trompas).
  • Endometriosis.
  • Quistes y masas ováricas.
  • Embarazo ectópico.
  • Ooforectomía (extirpación de ovarios).
  • Miomectomía (extirpación de miomas).
  • Salpingectomía (extirpación de trompas patológicas).
  • Drilling ovárico (ovarios poliquísticos).
  • Histerectomía (extirpación del útero).

A las 48 – 72 horas se puede retomar la actividad cotidiana.

Preguntas frecuentes

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