El estudio de fertilidad es personalizado ya que no se pueden aplicar todos los métodos diagnósticos a todos los pacientes. Tras la realización de una extensa entrevista y atendiendo a las características propias de cada caso, el médico valorará cuales son las pruebas diagnósticas más adecuadas para cada paciente.
Se considera adecuado iniciar un estudio tras un año de relaciones sexuales sin utilización de método anticonceptivo alguno sin que se logre el embarazo. Este lapso de tiempo podrá acortarse en determinadas situaciones, como en las pacientes con edad cercana a los 40 años o cuando antes del inicio de la búsqueda de embarazo se haya realizado un diagnóstico que comprometa la fertilidad de la pareja.
Las pruebas básicas en el diagnóstico de las parejas infértiles consisten en la realización de una analítica hormonal, una histerosalpingografía y un seminograma.
Existen multitud de pruebas que pueden ser útiles en casos concretos, pero no se realizan de forma rutinaria a todos los pacientes. Estas pruebas que denominamos complementarias, se solicitan tras la primera entrevista por sospechar alguna patología específica o se piden para aclarar el resultado de las pruebas básicas.
El proceso desde que se tiene el diagnóstico y se puede empezar el tratamiento dura muy poco tiempo. Debido a que la analítica hormonal y la histerosalpingografía se realizan en un momento determinado del ciclo menstrual, puede ser necesario esperar algún tiempo. Por lo general, no suelen pasar más de 3 o 4 semanas desde la primera entrevista hasta que los pacientes reciben los resultados del estudio.
A veces, los resultados de las pruebas son completamente normales. De hecho, esto les ocurre aproximadamente a entre el 20% y el 30 % de las parejas. En estos casos hablamos de causa desconocida. No significa que no exista un problema, sino que una vez utilizados todos los recursos diagnóstico razonables no podemos identificar ninguna causa concreta. El hecho de que no puede concretarse una causa de su problema, no impide la realización de los tratamientos que por lo general no tienen peor pronóstico en este tipo de casos.
Cuando se entrega el resultado de las pruebas, el ginecólogo explica detalladamente los resultados de forma comprensible. Al mismo tiempo, le informa de todas las alternativas de tratamiento que puedan ser razonables en su caso. En esa visita y tras conocer también la opinión de los pacientes se diseña una estrategia a seguir.
En la práctica totalidad de los casos, la programación del tratamiento es instantánea comenzando éste en el siguiente ciclo de la mujer.
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